sábado, 18 de diciembre de 2010

Tengo que..

Me he dado cuenta de que necesito un cambio, pero no de look, sino un cambio de yo, o sea de mi. O quizás lo que necesito es que cambies tú. No lo sé. No lo tengo muy claro. Y los miles de pájaros que tengo en la cabeza ya casi no alzan el vuelo, más bien se estrellan. Necesito renovarme por fuera, claro que sí, pero sobretodo por dentro. Mira, ya tengo un propósito de esos que nos hacemos para el año que viene y que nunca cumplimos. Pero yo quiero cumplirlo. Quiero empezar a sentirme más segura. Más guapa. Más mujer. No quiero tener tanto miedo a todo y a nada a la vez. Quiero dejar de perderme en las caricias que busco de noche y que no encuentro. Que lo único que tengo es el abrazo de la almohada que comparto con mi perra. Ella es la única que ve mis lágrimas, que oye mis llantos pero también ve cuando sonrio. Que no sé si estaré más o menos guapa cuando lo hago. Pero dicen que una buena carcajada da cinco minutos más de vida. Así que vamos a dejar que la vida, nos dé más de ella. Tengo que dejar de mirarme en cada espejo que encuentro para ver como tengo el pelo. Tengo que despeinarme. Porque todo lo malo hace daño. Pero todo lo bueno te despeina. Por ejemplo, besar a la persona que amas, te despeina. Hacer el amor te despeina. Reirte te despeina. Bañarte en el mar, volar, correr, te despeina. ¿Y cuál es el problema de ir despeinada? ¿Qué me van a mirar menos, o qué? Pues no, al revés me mirarán más por mis "pintas", pero esas "pintas" son las que me harán estar muy feliz. Feliz, ya tengo otro propósito para el 2O11. No esta nada mal, ¿eh?. También tengo que olvidarme de ti. Tengo que olvidarme de lo que fuimos, de lo que fui y de lo que fuiste. Porque ya no somos nada, porque te fuiste como la ceniza que se lleva el viento. Quién sabe dónde te llevó. A veces quiero apagar la luz, cerrar los ojos para no ver nada, para no ver tu cara hasta en la sopa. Echo de menos ser yo. No, no soy perfecta, y me da miedo la oscuridad, quizás por eso lo veo todo negro cuando no estás tú. En cambio, no tengo miedo a la soledad, no, no lo tengo. Es más, me gusta la soledad, tiene nombre de mujer, así que imagínate lo buenas amigas que nos hemos hecho sin ti. Cuantas cosas compartimos. Voy a hacer un avión de papel, de esos que se estrellan antes de salir, como los pájaros de mi cabeza, pero escribiré en cada avión algo, algo nuevo, porque algún avión habrá que vuele, ¿no? Y así hacer que llegue lejos, almenos uno, y llegue a las manos de otra persona, persona que lo coja, lo lea y sonría. Y me llene un poco ese vacío que tengo. Así que no sé. Debo cambiar mis pájaros por águilas, que son más fuertes. Tengo que quitarme este corazón de plomo y ponermelo de hierro. Tengo que dejar de buscar la aguja en un pajar. Tengo que dejar de buscar un grano de azúcar entre la sal del mar. Tengo que dejar de buscarte a ti. Empezar de cero y buscar una nueva sonrisa, una nueva ilusión. Ilusión que es creada por besos, muchos besos, pero que sean tuyos. Bueno, de mi futuro "tuyo". Quiero decir, de la futura persona que sea mía. Voy a comenzar hoy. Y empezaré por no liarme esta noche con las sábanas entre mis piernas.

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